El Tratado de París: un documento de nuestra historia política, a cien años

Por Alexis O. Tirado Rivera

El 10 de diciembre de 1898 se firmó en la ciudad de París, Francia, el Tratado que pone fin al régimen español, tanto en la isla de Puerto Rico como en el resto de las posesiones españolas en el Caribe y en la región del Pacífico. Este Tratado se firma para dar por concluída la Guerra Hispano- Cubano- Estadounidense declarada en abril de aquel año, y cuyas actividades bélicas finalizaron el 12 de agosto con una de las últimas batallas desarrollada precisamente en la ciudad de Guayama.

Dicho Tratado dispuso la entrega de Puerto Rico al Gobierno de los Estados Unidos. Para los creyentes del expansionismo estadounidense, esta guerra representó una oportunidad para demostrar el poderío militar naval de los Estados Unidos. Culminaba de esta manera casi cien años de expansionismo expresado de diversas maneras por varios sectores de esa sociedad; desde el "Destino Manifiesto", la "Doctrina Monroe", la "Compra de la Louisiana", la "Adquisición de Oregon", "California", "Texas", "Nuevo México", entre otros territorios a lo largo de todo el siglo XIX. La adquisición de Puerto Rico representó para los Estados Unidos la culminación de sus ambiciones imperialistas, y a la misma vez, un dolor de cabeza que ha durado por lo menos cien años.

Antes de la invasión del 25 de julio de 1898, Puerto Rico comenzaba una relación de Gobierno Autónomo, bajo España. De hecho, durante esos días el pueblo puertorriqueño organizaba su gobierno. La Carta Autonómica de 1897 (hace hoy 101 años), reconoció el derecho de los ciudadanos de esta Isla de gobernarse por si mismo en una relación estrecha con el Gobierno de España. La regente reina, María Cristina, extendió esta Constitución Autonómica, así como la Constitución Española. Sin embargo, a pesar de que se emitió el decreto con prontitud, el mismo no concluyó el trámite legislativo de rigor, pero parte de sus disposiciones entraron en vigor inmediatamente.

La Carta Autonómica, de por sí, era un paso de avance que concedió España; por cosas del destino, pero no sorpresa, los puertorriqueños no pudieron disfrutar de aquel régimen por mucho tiempo cuando las tropas invasoras del general, Nelson A. Miles entró por Guánica e iniciaron de esta manera la caída del régimen español. Ya para el 18 de octubre de 1898, los militares españoles tuvieron que entregar esta plaza a los militares estadounidenses. Esa entrega y el mando militar es otra historia.

El Tratado de París de 1898 traspasa a los Estados Unidos las islas de Puerto Rico, Guam y Filipinas. En cuanto a Cuba, el Tratado dispuso que Estados Unidos "... tomarán sobre sí y cumplirán las obligaciones que por el hecho de ocuparla, le impone el Derecho Internacional, para la protección de vidas y haciendas." El plan estadounidense con Cuba era obvio, ocupar la Isla para luego otorgarle su independencia, pero navegando bajo los intereses económicos de los Estados Unidos.

Por virtud de dicho Tratado, tanto Estados Unidos como España renuncian a toda reclamación de indemnización por conceptos de gastos de guerra. España renuncia y cede tanto en Puerto Rico, asi como en las otras islas antes mencionadas, de todos los edificios, muelles y todos bienes que al momento del armisticio era de su propiedad. España, por otro lado, si perdía a todas sus posesiones de más de 400 años, el mismo Tratado le otorgó la oportunidad de "establecer Agentes Consulares en los puertos y plazas de los territorios cuya renuncia y cesión es objeto de esta Tratado." Además, ambos estados se concedieron la oportunidad de que su marina mercante, por diez años, tuvieran el mismo trato en cuanto a derechos de puertos. Aunque sabemos en el caso de Puerto Rico las leyes de cabotaje impidieron a los puertorriqueños utilizar otra marina que no fuera la de Estados Unidos.

Ahora bien, hace cien años, España y Estados Unidos acordaron sin el consentimiento del pueblo de Puerto Rico el traspasar esta Isla sin condiciones favorables a los puertorriqueños. Es decir, se acordó en su Artículo 9 que "... los derechos civiles y la condición política de los habitantes naturales de los territorios aquí cedidos a los Estados Unidos se determinarán por el Congreso". Esta cláusula es la que mantiene hoy día la discusión del asunto puertorriqueño atado al Congreso de los Estados Unidos.

Cuba, es un asunto interesante de estudio. El Artículo 16 dispuso la intervención de los Estados Unidos en dicha Isla: "... está limitada al tiempo que dure su ocupación en esta isla, pero al terminar dicha ocupación, aconsejarán al Gobierno que se establezca en esta isla que acepte las mismas obligaciones."

Los Ministros Plenipotenciarios que negociaron este Tratado, ya mantenían desde el principio del mismo una opinión respecto a Cuba. Esa Isla iba a ser independiente. El caso de Puerto Rico tomará un rumbo diferente al de Cuba y Filipinas. Si bien es cierto que en el Tratado de París, España renuncia a Puerto Rico, no es menos cierto que el interés de los Estados Unidos al momento de la toma el 18 de octubre de 1898, era más bien utilizar la Isla para propósitos militares y enviar un mensaje a los países europeos de que no intervinieran en las américas. Nace una nueva potencia. Puerto Rico sería el puente perfecto para la defensa. El Tratado no definió de ante mano el rumbo puertorriqueño en su relación política, cosa que vemos marcadamente con los propósitos de Cuba. Tenemos que añadir que esta última fue objeto de discusión en el Congreso, la enmienda Platt, fue más bien una independencia condicionada donde Estados Unidos se beneficiará económicamente de la producción cubana.

Desde el principio tanto Casa Blanca como el Congreso no sabían que hacer con Puerto Rico. Ante la presión de líderes puertorriqueños de la época como Muñoz Rivera, Barbosa y otros, Estados Unidos se vio obligado a expresarse- a medias- sobre la condición política de Puerto Rico. Se aprobó la Ley Foraker, que trae un nuevo elemento jurídico a la política isleña de "territorio no incorporado"; es decir, "pertenece a, pero no es parte de" los Estados Unidos. Como decía Luis Muñoz Rivera en sus escritos: "somos de, pero no pertenecemos a; somos de y no somos de", es de mi propiedad, pero no forma parte de nosotros. Es por ello que la Corte Suprema definió años más tarde que la relación de Puerto Rico era una de carácter territorial. Esto quiere decir que Puerto Rico no es un territorio no incorporado. Si somos un territorio no incorporado desde 1898, los Senadores que votaron a favor del Tratado de París y las posteriores leyes, reconocieron que Puerto Rico jamás podía ser un estado de la Unión.

Para poder entender todo el proceso constitucional y político de Puerto Rico durante el siglo XX, el Tratado de París, es el documento base que todos aquellos que hablan de status deben conocer e interpretarlo a la luz de los acontecimientos actuales. A cien años del Tratado de París, un documento histórico. (El autor es profesor de la Universidad Interamericana Recinto de Guayama. Graduado de Maestría en Historia del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe en el Viejo San Juan. Para más información visite en la Internet: http://www.prtc.net/~ctiradod/alexis/ )

Publicado en el periódico El Nuevo Impacto de Guayama en la edición de 18 al 24 de febrero de 1999, págs. 11 y 19.

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