El 98 y la Secretaria de Estado: Reto aceptado

 Por: Alexis Oscar Tirado Rivera

Hace varios días la Secretaria de Estado Puertorriqueño, Norma Burgos Andújar, se aventuró por el mundo de la historia (ver El Nuevo Día, 19 de agosto de 1997), cosa que no está nada mal. La Presidenta de la Junta de Planificación, Secretaria de Estado, Gobernadora Interina y más recientemente designada Presidenta de la Comisión del Centenario de la Invasión de los Estados Unidos a Puerto Rico de 1898, dejó sorprendido al país, en especial a los que tenemos la responsabilidad del estudio de nuestra historia, cuando nos dice ahora que Estados Unidos llegó a Puerto Rico gracias a varios salvadores, muy respetables, por cierto, que se reunieron con los más altos líderes del Gobierno de los Estados Unidos de América y de la noche a la mañana el Secretario de la Marina de 1898, Teodoro Roosevelt y el Presidente William McKinley llegaron a nuestras costas por invitación el 25 de julio de aquel año. Hace 99 años.

La mentalidad estadistas es tan y tan interesante que nos ha puesto a pensar a los historiadores sobre este acontecimiento. No solamente descubrir qué fue lo que pasó, sino el analizar con detenimiento la historia diplomática estadounidense desde los tiempos de la revolución independentista norteamericana. Es por ello, Señora Gobernadora Interina, que los historiadores le aceptamos el reto y mantenemos el debate abierto.

Nos dice la Secretaria que puertorriqueños residentes en la ciudad de Nueva York formaron la "Sección de Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano", cierto Secretaria. El último intento por liberar a Cuba de la opresión de España comenzó en 1895. España envió a gobernar la isla de Cuba a Valeriano Wayler, imponiendo un régimen déspota. Uno de sus objetivos (del Partido Revolucionario) era la independencia de Puerto Rico. Con ese propósito los puertorriqueños que formaron esa sección fueron José Julio Henna, Manuel Besosa, Gumersindo Rivas, J. M. Terreforte, Roberto H. Todd, más tarde Alcalde de San Juan, y Sotero Figueroa.

Segundo, nos dice la Secretaria que un puertorriqueño se distinguió en la guerra de independencia cubana, Juan Rius Rivera. Rius Rivera nació en Mayagüez, Puerto Rico. Este valiente se destacó en el frente de guerra en los campos de Cuba. Se le encomendó la lucha armada en Puerto Rico, o sea, allanar el camino para una invasión desde la Española. Para ello iba a contar con armamentos y dineros provenientes de los miembros de la referida Sección de Puerto Rico. Esta acción nunca pudo concretarse.

Tercero, nos dice la Secretaria que gracias a estos seis ciudadanos puertorriqueños, mencionados arriba, que hicieron esta gestión de reunirse con McKinley y Roosevelt, estos dos líderes republicanos optaron por atacar también la isla de Puerto Rico y posesionarla a nombre de la "democracia y libertad". Señora Secretaria, parece que usted no entiende la Diplomacia de los Estados Unidos.

Desde 1776, Benjamin Franklin, esbozó para entonces la teoría de la seguridad para esa joven república. Señala que había que adquirir Quebec, St. John's, Nova Scotia, Bermuda, el este y oeste de la Florida y las Bahamas. Debemos recordar que los franceses, ingleses y españoles, las tres viejas potencias europeas, estaban en América representado por sus posesiones. La joven nación estaba rodeada. Francia controlaba el vasto territorio de la Louisiana; Inglaterra dominaba lo que hoy es Canadá y el noroeste de Estados Unidos y España mandaba en la Florida y más al oeste del Mississipi. O sea, la joven nación con posibles aliados y enemigos. Por eso Franklin planteaba las razones de seguridad.

John Jay, en 1777 señaló que los norteamericanos formaban el primer pueblo favorecido por la Divina Providencia con la oportunidad de elegir nacionalmente sus formas de gobierno. Con esa nueva modalidad los Estados Unidos comenzaron un proceso de expansión hacia el oeste tomando como base lo que se conoce como el "Destino Manifiesto". Aplicado también al Caribe.

Este concepto tiene su base en los puritanos que llegaron a las costas norteamericanas; entre otras cosas decían que ellos eran los escogidos para dirigir el continente americano, de norte a sur. Aparte de dominar todo el vasto continente norteño.

Esta expansión comenzó en 1803 con la compra de Louisiana. Tomas Jefferson, el presidente que comenzó la expansión, ya se había expresado en la necesidad de mirar hacia el Caribe. Entiéndase a Cuba y Puerto Rico. En 1823, el presidente James Monroe, lanza una advertencia a los europeos expresando que las naciones europeas no podían intervenir en América (ver Mensaje del Presidente James Monroe al Congreso el 22 de diciembre de 1823). O sea, América para los americanos. La famosa "Doctrina Monroe" . Los Estados Unidos eran los llamados a intervenir en las América. Para entonces, ya Puerto Rico mantenía desde hace más de treinta años un comercio floreciente con la república del norte.

Otro presidente, James K. Polk, en 1848 ofreció, Señora Secretaria, a España la suma de $100 MILLONES de dólares por sus posesiones en el Caribe (Cuba y Puerto Rico). España, rechazó la propuesta. Pero más interesante es que para 1854, los ministros diplomáticos estadounidenses Pierre Soulé, John Mason y James Buchanan se reunieron en Bélgica para redactar sus recomendaciones al Secretario de Estado, Manrey, sobre política exterior. Entre ellas recomiendan que los Estados Unidos debían insistir en la adquisición de las posesiones españolas caribeñas (Cuba y Puerto Rico) mediante compra. Para llevar a cabo tal gestión había que hacer acercamientos a España y ofrecer la suma de $120 MILLONES de dólares. De España no aceptar, entonces había que anexarlas utilizando la fuerza, invasión militar, mi querida Secretaria, estamos en 1854.

Ya para esa fecha los Estados Unidos habían completado su expansión de este a oeste. Con la compra Gadsen, la adquisición del territorio de Oregon, la anexión de California, Texas, Arizona y Nuevo México. Más tarde la compra de Alaska. La nación comenzó a buscar nuevas alternativas para salir de su excedente en la producción industrial, luego del boom creado por la reconstrucción tras la Guerra Civil.

Fue así que el Secretario de la Marina, Alfred T. Mahan, en 1890, ocho años antes de la guerra con España, expone a su Gobierno la necesidad de crear bases navales en varias regiones del Caribe; Cuba y Puerto Rico los preferidos. Había que proteger los intereses de la república. Con una marina fuerte se podía poner en práctica con más vehemencia la Doctrina Monroe, cosa que hicieron en el siglo XX.

A parte de los funcionarios diplomáticos, los secretarios de Estado y los presidentes, el Congreso también miraba la situación del expansionismo americano. Creían firmemente en el Destino Manifiesto. Senadores como Henry Cabot Lodge, a mediados de 1890 ya había hecho manifestaciones en el sentido de adquirir las islas caribeñas al igual que Hawaii y Guam en el Pacífico. Era parte de sus fronteras naturales.

Guerra hispano- cubano, estadounidense fue la conclusión lógica después de cien años esbozando una teoría expansionista. La Guerra de Independencia en Cuba, encendió la chispa para poder llevar a la práctica sus teorías, incluyendo la invasión militar. Había que sacar a las potencias europeas del territorio americano; y Puerto Rico, mi querida Presidenta siempre estuvo en la mente de los estadounidenses. No podemos pretender decir que los estrategas en la guerra de 1898 invadieron a Puerto Rico por invitación de los seis ciudadanos mencionados. Ya la Isla había sido estudiada de norte a sur y de este a oeste por los cónsules de Estados Unidos establecidos aquí.

Para entender todo lo que rodeó la intención de los Estados Unidos en la Guerra del 98 hay que entender la diplomacia. Haría un gran favor a su causa estadista.

(Artículo publicado en el periódico El Nuevo Impacto, que circula en la ciudad de Guayama. Edición del 8 al 14 de octubre de 1997, pág. 11).

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